Llamasoft Collection Evercade: 27 joyas retro de Jeff Minter

Llamasoft Collection 1 Evercade Portada laedicionespecial.es
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Llamasoft Collection en Evercade: una antología clave del ordenador doméstico

Llamasoft Collection ya está disponible en Evercade como parte de la Home Computer Collection número 10, lanzada en noviembre de 2025. El cartucho reúne 27 juegos clásicos de Jeff Minter y recorre varias de las plataformas que definieron su trayectoria inicial, con presencia de VIC-20, Commodore 64, ZX Spectrum y Atari ST. Se trata de una recopilación centrada en uno de los autores más singulares del videojuego británico, con una selección que funciona tanto como archivo jugable como pieza de colección.

El valor del cartucho está en cómo ordena una etapa muy concreta de la microinformática europea. La inclusión de versiones distintas de un mismo juego, según plataforma, permite ver con claridad la evolución técnica de los ports y también la persistencia de algunas constantes creativas de Minter: velocidad, caos visual, sentido del humor y una querencia evidente por lo excéntrico.

The Llamasoft Collection Evercade

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27 juegos para seguir la evolución de Jeff Minter

Llamasoft Collection ofrece una muestra especialmente útil para entender los primeros años del desarrollo independiente en ordenadores domésticos. No se limita a juntar títulos conocidos: también propone comparativas entre variantes A y B de varios juegos, algo poco habitual en una edición comercial de este tipo. Para el aficionado a Evercade, eso convierte el cartucho en una colección con interés histórico real, más allá del simple factor nostálgico.

Abductor (1983, VIC-20, Llamasoft)

Uno de los primeros disparos de Minter en clave de rescate espacial: manejas una base láser y defiendes a los humanos de una abducción alienígena que convierte la pantalla en un pequeño caos. Es un diseño todavía muy rudimentario, pero ya deja ver la obsesión de Jeff Minter por el ritmo, la presión constante y la mecánica de rescatar antes que destruir. Como curiosidad, su estructura anticipa varias ideas que el autor repetiría después con más color y más velocidad.

Andes Attack (1984, VIC-20, Llamasoft)

Aquí Minter lleva su imaginación a un terreno muy suyo: un shooter vertical sobre los Andes, con llamas como objetivo a proteger y una lectura casi paródica del género. Es un juego importante porque muestra cómo Llamasoft convertía cualquier premisa en algo personal, raro y reconocible al instante. La excentricidad, en este caso, es que el rescate de llamas se convierte en la excusa para una versión muy particular de la acción aérea.

Deflex V (1984, VIC-20, Llamasoft)

Más que un arcade al uso, Deflex V es una de esas piezas tempranas donde Minter ensaya con la física simple, el rebote y la precisión del reflejo. Su valor histórico está en que pertenece a esa fase de experimentación en la que el británico todavía estaba definiendo su lenguaje, pero ya buscaba juegos que fuesen fáciles de entender y difíciles de dominar. La rareza está en su planteamiento: parece un pasatiempo mínimo, pero acaba exigiendo bastante más cabeza de la que su aspecto sugiere.

Gridrunner (versión A) (1982, VIC-20, Llamasoft)

Gridrunner es una de las piedras angulares de Jeff Minter: un shooter de patrón, cadenas de enemigos y presión creciente que acabaría definiendo buena parte de su obra posterior. En su versión A se aprecia todavía el pulso del primer Minter, muy centrado en la lectura del espacio y en la velocidad de reacción. Su curiosidad está en que esta base terminaría mutando en varias revisiones y secuelas a lo largo de los años.

Hell Gate (versión A) (1983, VIC-20, Llamasoft)

Hell Gate introduce una defensa frenética en torno a un portal cerca de Plutón, con uno o dos jugadores y una sensación de asedio continuo. Es importante porque resume muy bien la faceta más agresiva y juguetona de Minter: acción rápida, diseño minimalista y una pantalla que no da respiro. La excentricidad viene de su mezcla de ciencia ficción delirante y una puesta en escena que, aun simple, ya tiene personalidad propia.

Laser Zone (versión A) (1983, VIC-20, Llamasoft)

Este título afina una idea muy de la casa: disparos, obstáculos y una disposición del escenario que obliga a leer el patrón antes que a lanzar tiros a lo loco. Su interés histórico está en cómo Minter conseguía tensión con muy pocos elementos, algo clave en la era de los ordenadores de 8 bits. La rareza del juego está en su mezcla de simplicidad aparente y dificultad nada indulgente.

Matrix: Gridrunner 2 (versión A) (1984, VIC-20, Llamasoft)

La secuela de Gridrunner amplía la idea original con más efectos, más densidad y una sensación de mayor ambición técnica. Es uno de esos juegos en los que se nota que Minter ya no se conformaba con repetir fórmulas, sino que intentaba llevarlas un paso más allá sin perder su identidad. Su excentricidad está en que, pese a llamarse secuela, conserva un pulso casi hipnótico que lo acerca más a una evolución obsesiva que a una simple continuación.

Metagalactic Llamas Battle at the Edge of Time (versión A) (1985, VIC-20, Llamasoft)

El título ya adelanta el tono: un shooter espacial completamente desbocado, con llamas, referencias cósmicas y un sentido del humor que no se molesta en pedir permiso. Su valor en la colección está en que representa el Minter más reconocible, el que convierte el disparate en lenguaje de diseño. La curiosidad aquí es obvia: pocos nombres de juego resumen tan bien la personalidad de su autor.

Ratman! (1984, VIC-20, Llamasoft)

Ratman! se mueve entre la acción y el absurdo con una premisa directa: un personaje con un martillo contra oleadas de ratas. Históricamente, es interesante porque muestra el gusto de Minter por las mecánicas sencillas con una capa temática ridícula, algo que luego se volvería casi una seña de identidad. Su excentricidad está en que la amenaza no son aliens ni naves, sino ratas sin fin.

Ancipital (1984, Commodore 64, Llamasoft)

Más ambicioso de lo que parece, Ancipital propone una acción laberíntica con 100 habitaciones y una estructura que pide más paciencia que reflejos ciegos. Es uno de los juegos donde se ve a un Minter dispuesto a experimentar con la navegación, el avance por fases y un sentido del espacio menos obvio que en sus shooters puros. La curiosidad está en ese salto hacia una aventura más larga y extraña de lo que su empaque inicial sugiere.

Attack of the Mutant Camels (1983, Commodore 64, Llamasoft)

Si hay un nombre clave para entender a Jeff Minter, es este. Attack of the Mutant Camels convirtió el humor, la psicodelia y la acción lateral en una sola cosa, y pasó a ser uno de sus títulos más citados. Su importancia histórica es enorme porque fijó buena parte de su imaginería: animales imposibles, disparos y una lógica arcade completamente propia. La excentricidad, por supuesto, es que los camellos mutantes se convierten en la estrella del juego.

Batalyx (1984, Commodore 64, Llamasoft)

Batalyx es una de las piezas más creativas de la colección, con estructura dividida en varias partes y una sensación de juego más complejo que la media de la época. Su valor está precisamente en eso: no se limita a ser un shooter más, sino que intenta organizar la acción en bloques distintos y con una personalidad muy marcada. La curiosidad es que su diseño lo hace parecer casi una colección de minijuegos dentro de un mismo cartucho.

Gridrunner (versión B) (1983, Commodore 64, Llamasoft)

Esta revisión de Gridrunner refuerza la idea de que Minter no entendía los ports como copias, sino como nuevas lecturas del mismo concepto. En Commodore 64 gana color, presencia y una densidad visual distinta, sin perder la base de disparo y defensa en la cuadrícula. Su curiosidad está en cómo una misma idea cambia de personalidad según la máquina.

Hell Gate (versión B) (1984, Commodore 64, Llamasoft)

La segunda versión de Hell Gate pule la propuesta y la lleva a un terreno más robusto, con mejor presencia audiovisual y un ritmo todavía más agresivo. Es un buen ejemplo de cómo Minter reutilizaba ideas para exprimir al máximo el hardware disponible. La excentricidad sigue siendo la misma defensa cósmica, pero aquí aparece más vistosa y más contundente.

Hover Bovver (1983, Commodore 64, Llamasoft)

Uno de los juegos más conocidos de Minter fuera del shooter puro. Hover Bovver cambia la guerra espacial por una batalla doméstica por un cortacésped, con bastante mala leche y bastante humor británico. Su importancia histórica está en que demuestra que Llamasoft no sólo era velocidad y disparos: también podía convertir un problema vecinal en un juego de acción muy reconocible. La curiosidad es que la premisa sigue siendo tan absurda como efectiva.

Laser Zone (versión B) (1984, Commodore 64, Llamasoft)

La versión B de Laser Zone revisa la idea original con una lectura más dura y una capa audiovisual más rica. En la práctica, esto convierte un concepto ya muy directo en una experiencia más tensa y más controlada. La excentricidad no cambia: sigue siendo un juego de supervivencia y precisión, pero con más empaque técnico.

Matrix: Gridrunner 2 (versión B) (1985, Commodore 64, Llamasoft)

Aquí la secuela de Gridrunner adopta una forma más colorida y más elaborada, confirmando que Minter estaba refinando una saga propia a partir de la idea del grid y de los patrones de ataque. Su valor en la colección es doble: por un lado, muestra la evolución de la serie; por otro, deja ver cómo una misma fórmula podía reinterpretarse sin perder personalidad. La curiosidad es que, aun siendo una continuación, funciona casi como otro juego distinto.

Metagalactic Llamas Battle at the Edge of Time (versión B) (1986, Commodore 64, Llamasoft)

La versión B amplía la locura original y la hace más luminosa, más extraña y más elaborada en lo visual. Es uno de esos casos donde la colección de Evercade preserva no sólo el juego, sino también la manera en que Minter iba afinando una idea a través de distintos sistemas. La curiosidad, por supuesto, sigue siendo el propio concepto: un shooter espacial con llamas como centro del disparate.

Revenge of the Mutant Camels (versión A) (1984, Commodore 64, Llamasoft)

La secuela del clásico de los camellos mutantes no se limita a repetir la broma: la lleva a un terreno más agresivo y más complejo. Su importancia histórica está en que consolida uno de los iconos de Minter y demuestra que el autor sabía convertir un chiste recurrente en una saga con identidad propia. La curiosidad está en su planteamiento de “ahora les toca a ellos vengarse”, que no pierde fuerza ni décadas después.

Revenge of the Mutant Camels II (1985, Commodore 64, Llamasoft)

Esta segunda entrega insiste en el caos y en la extravagancia, con más capas de acción y una sensación de exceso muy deliberada. Es valiosa porque refleja bien esa etapa en la que Minter llevaba sus ideas al límite sin preocuparse demasiado por la normalidad del diseño. La excentricidad vuelve a ser el propio título: es imposible tomárselo como un shooter cualquiera.

Sheep in Space (1984, Commodore 64, Llamasoft)

Uno de los juegos más raros y más recordados del lote. Sheep in Space plantea una defensa espacial con ovejas en el centro del concepto y una presentación tan extraña como típica de Minter. Su valor está en mostrar que Llamasoft no sólo hacía shooters musculosos, sino también ideas absurdas llevadas hasta el final. La curiosidad es que su rareza temática acaba siendo más memorable que muchas propuestas más serias de la época.

Voidrunner (1983, Commodore 64, Llamasoft)

Voidrunner se presenta como el cierre de la saga Gridrunner y, en consecuencia, como una especie de destilado final de la obsesión de Minter por las cuadrículas y el combate frontal. Es importante porque concentra conceptos que el autor había ido afinando durante años: velocidad, presión y una lectura del espacio muy precisa. La curiosidad está en que permite llevar hasta cuatro naves a la vez, algo que ya apuntaba a una escala poco común.

City Bomb (1985, ZX Spectrum, Llamasoft)

La idea es tan simple como incómoda: un avión pierde altura y la única manera de salvar la situación es bombardeando los edificios bajo él. City Bomb resume bien el ingenio de Minter para transformar una premisa absurda en un arcade directo y reconocible. Su excentricidad está precisamente en eso, en convertir una emergencia aérea en una demolición obligatoria.

Superdeflex (1986, ZX Spectrum, Llamasoft)

Más depurado y seco que otros títulos de la colección, Superdeflex insiste en la idea del rebote y la precisión como núcleo jugable. Su valor histórico está en que condensa muy bien la faceta más puramente lúdica de Minter, menos ornamental y más centrada en el control del movimiento. La curiosidad es que un concepto tan pequeño siga funcionando como un desafío serio.

Llamatron: 2112 (1991, Atari ST, Llamasoft)

Ya en 16 bits, Llamatron: 2112 funciona como un homenaje explícito a los arcades clásicos de los 80, pero pasado por el filtro delirante de Jeff Minter. Su importancia es grande porque recoge la herencia de sus primeros juegos y la reinterpreta con más margen técnico y un lenguaje visual más atrevido. La curiosidad está en esa mezcla de homenaje y desmadre, con criaturas peludas y caos digital en la misma pantalla.

Revenge of the Mutant Camels (versión B) (1992, Atari ST, Llamasoft)

La versión ST de la venganza de los camellos no es un simple cambio de aspecto: gana color, escala y una lectura más amplia del juego. Es una de las piezas más interesantes de la colección para ver cómo Minter actualizaba sus ideas sin perder el humor ni la agresividad. La excentricidad sigue intacta, pero ahora luce con más ambición técnica.

Super Gridrunner (1993, Atari ST, Llamasoft)

Super Gridrunner es la culminación de una de las sagas más emblemáticas de Minter: una relectura más rápida, más brillante y más vistosa del concepto original. Su valor coleccionista es alto porque cierra el círculo entre el Gridrunner primitivo de 8 bits y la forma más evolucionada de la idea. La curiosidad está en que, pese al salto técnico, sigue respirando el mismo nervio que en los primeros años.

Qué hace especial a este cartucho de Evercade

  • Incluye 27 títulos, una de las selecciones más amplias vistas en un solo cartucho de Evercade.
  • Reúne varias versiones de un mismo juego para comparar diferencias técnicas y estilísticas entre sistemas.
  • Forma parte de la línea Home Computer y se presenta en estuche azul con manual a color.
  • Su enfoque prioriza la preservación de una etapa concreta de la informática doméstica europea y del catálogo clásico de Llamasoft.

Para el coleccionista, uno de sus mayores atractivos está en esa mezcla de antología de autor y documento de época. No es solo una recopilación de juegos llamativos; también es una forma de seguir la evolución de Minter a través de máquinas muy distintas y de observar cómo cambiaban sus ideas al pasar de un sistema a otro.

Compatibilidad en Evercade y experiencia de juego

Llamasoft Collection es compatible con los modelos Evercade Original, Evercade VS y Evercade EXP, además de otros dispositivos de la familia que aceptan cartuchos de la marca con el firmware actualizado. Su planteamiento responde al formato horizontal clásico, así que no utiliza modo TATE. Eso encaja con el tipo de juegos incluidos y con la intención de respetar su presentación original dentro del ecosistema Evercade.

Una pieza muy sólida para coleccionistas de Evercade

Llamasoft Collection destaca como uno de esos cartuchos que justifican bien la vertiente física de Evercade. Reúne una figura clave del videojuego británico, ofrece variedad real entre plataformas y presenta un conjunto con valor histórico, no solo sentimental. Para quien coleccione la línea Home Computer, es una referencia clara dentro del catálogo publicado hasta la fecha.

Si quieres ampliar el contexto de esta edición, en el artículo principal sobre Evercade de la web puedes encontrar la historia de la marca, sus distintos modelos y un repaso a todos los cartuchos lanzados hasta 2025. Es una lectura útil para situar esta colección dentro de la evolución completa del formato.

Llamasoft Collection en Evercade: una antología clave del ordenador doméstico

Llamasoft Collection ya está disponible en Evercade como parte de la Home Computer Collection número 10, lanzada en noviembre de 2025. El cartucho reúne 27 juegos clásicos de Jeff Minter y recorre varias de las plataformas que definieron su trayectoria inicial, con presencia de VIC-20, Commodore 64, ZX Spectrum y Atari ST. Se trata de una recopilación centrada en uno de los autores más singulares del videojuego británico, con una selección que funciona tanto como archivo jugable como pieza de colección.

El valor del cartucho está en cómo ordena una etapa muy concreta de la microinformática europea. La inclusión de versiones distintas de un mismo juego, según plataforma, permite ver con claridad la evolución técnica de los ports y también la persistencia de algunas constantes creativas de Minter: velocidad, caos visual, sentido del humor y una querencia evidente por lo excéntrico.

The Llamasoft Collection Evercade

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Idiomas soportados

27 juegos para seguir la evolución de Jeff Minter

Llamasoft Collection ofrece una muestra especialmente útil para entender los primeros años del desarrollo independiente en ordenadores domésticos. No se limita a juntar títulos conocidos: también propone comparativas entre variantes A y B de varios juegos, algo poco habitual en una edición comercial de este tipo. Para el aficionado a Evercade, eso convierte el cartucho en una colección con interés histórico real, más allá del simple factor nostálgico.

Abductor (1983, VIC-20, Llamasoft)

Uno de los primeros disparos de Minter en clave de rescate espacial: manejas una base láser y defiendes a los humanos de una abducción alienígena que convierte la pantalla en un pequeño caos. Es un diseño todavía muy rudimentario, pero ya deja ver la obsesión de Jeff Minter por el ritmo, la presión constante y la mecánica de rescatar antes que destruir. Como curiosidad, su estructura anticipa varias ideas que el autor repetiría después con más color y más velocidad.

Andes Attack (1984, VIC-20, Llamasoft)

Aquí Minter lleva su imaginación a un terreno muy suyo: un shooter vertical sobre los Andes, con llamas como objetivo a proteger y una lectura casi paródica del género. Es un juego importante porque muestra cómo Llamasoft convertía cualquier premisa en algo personal, raro y reconocible al instante. La excentricidad, en este caso, es que el rescate de llamas se convierte en la excusa para una versión muy particular de la acción aérea.

Deflex V (1984, VIC-20, Llamasoft)

Más que un arcade al uso, Deflex V es una de esas piezas tempranas donde Minter ensaya con la física simple, el rebote y la precisión del reflejo. Su valor histórico está en que pertenece a esa fase de experimentación en la que el británico todavía estaba definiendo su lenguaje, pero ya buscaba juegos que fuesen fáciles de entender y difíciles de dominar. La rareza está en su planteamiento: parece un pasatiempo mínimo, pero acaba exigiendo bastante más cabeza de la que su aspecto sugiere.

Gridrunner (versión A) (1982, VIC-20, Llamasoft)

Gridrunner es una de las piedras angulares de Jeff Minter: un shooter de patrón, cadenas de enemigos y presión creciente que acabaría definiendo buena parte de su obra posterior. En su versión A se aprecia todavía el pulso del primer Minter, muy centrado en la lectura del espacio y en la velocidad de reacción. Su curiosidad está en que esta base terminaría mutando en varias revisiones y secuelas a lo largo de los años.

Hell Gate (versión A) (1983, VIC-20, Llamasoft)

Hell Gate introduce una defensa frenética en torno a un portal cerca de Plutón, con uno o dos jugadores y una sensación de asedio continuo. Es importante porque resume muy bien la faceta más agresiva y juguetona de Minter: acción rápida, diseño minimalista y una pantalla que no da respiro. La excentricidad viene de su mezcla de ciencia ficción delirante y una puesta en escena que, aun simple, ya tiene personalidad propia.

Laser Zone (versión A) (1983, VIC-20, Llamasoft)

Este título afina una idea muy de la casa: disparos, obstáculos y una disposición del escenario que obliga a leer el patrón antes que a lanzar tiros a lo loco. Su interés histórico está en cómo Minter conseguía tensión con muy pocos elementos, algo clave en la era de los ordenadores de 8 bits. La rareza del juego está en su mezcla de simplicidad aparente y dificultad nada indulgente.

Matrix: Gridrunner 2 (versión A) (1984, VIC-20, Llamasoft)

La secuela de Gridrunner amplía la idea original con más efectos, más densidad y una sensación de mayor ambición técnica. Es uno de esos juegos en los que se nota que Minter ya no se conformaba con repetir fórmulas, sino que intentaba llevarlas un paso más allá sin perder su identidad. Su excentricidad está en que, pese a llamarse secuela, conserva un pulso casi hipnótico que lo acerca más a una evolución obsesiva que a una simple continuación.

Metagalactic Llamas Battle at the Edge of Time (versión A) (1985, VIC-20, Llamasoft)

El título ya adelanta el tono: un shooter espacial completamente desbocado, con llamas, referencias cósmicas y un sentido del humor que no se molesta en pedir permiso. Su valor en la colección está en que representa el Minter más reconocible, el que convierte el disparate en lenguaje de diseño. La curiosidad aquí es obvia: pocos nombres de juego resumen tan bien la personalidad de su autor.

Ratman! (1984, VIC-20, Llamasoft)

Ratman! se mueve entre la acción y el absurdo con una premisa directa: un personaje con un martillo contra oleadas de ratas. Históricamente, es interesante porque muestra el gusto de Minter por las mecánicas sencillas con una capa temática ridícula, algo que luego se volvería casi una seña de identidad. Su excentricidad está en que la amenaza no son aliens ni naves, sino ratas sin fin.

Ancipital (1984, Commodore 64, Llamasoft)

Más ambicioso de lo que parece, Ancipital propone una acción laberíntica con 100 habitaciones y una estructura que pide más paciencia que reflejos ciegos. Es uno de los juegos donde se ve a un Minter dispuesto a experimentar con la navegación, el avance por fases y un sentido del espacio menos obvio que en sus shooters puros. La curiosidad está en ese salto hacia una aventura más larga y extraña de lo que su empaque inicial sugiere.

Attack of the Mutant Camels (1983, Commodore 64, Llamasoft)

Si hay un nombre clave para entender a Jeff Minter, es este. Attack of the Mutant Camels convirtió el humor, la psicodelia y la acción lateral en una sola cosa, y pasó a ser uno de sus títulos más citados. Su importancia histórica es enorme porque fijó buena parte de su imaginería: animales imposibles, disparos y una lógica arcade completamente propia. La excentricidad, por supuesto, es que los camellos mutantes se convierten en la estrella del juego.

Batalyx (1984, Commodore 64, Llamasoft)

Batalyx es una de las piezas más creativas de la colección, con estructura dividida en varias partes y una sensación de juego más complejo que la media de la época. Su valor está precisamente en eso: no se limita a ser un shooter más, sino que intenta organizar la acción en bloques distintos y con una personalidad muy marcada. La curiosidad es que su diseño lo hace parecer casi una colección de minijuegos dentro de un mismo cartucho.

Gridrunner (versión B) (1983, Commodore 64, Llamasoft)

Esta revisión de Gridrunner refuerza la idea de que Minter no entendía los ports como copias, sino como nuevas lecturas del mismo concepto. En Commodore 64 gana color, presencia y una densidad visual distinta, sin perder la base de disparo y defensa en la cuadrícula. Su curiosidad está en cómo una misma idea cambia de personalidad según la máquina.

Hell Gate (versión B) (1984, Commodore 64, Llamasoft)

La segunda versión de Hell Gate pule la propuesta y la lleva a un terreno más robusto, con mejor presencia audiovisual y un ritmo todavía más agresivo. Es un buen ejemplo de cómo Minter reutilizaba ideas para exprimir al máximo el hardware disponible. La excentricidad sigue siendo la misma defensa cósmica, pero aquí aparece más vistosa y más contundente.

Hover Bovver (1983, Commodore 64, Llamasoft)

Uno de los juegos más conocidos de Minter fuera del shooter puro. Hover Bovver cambia la guerra espacial por una batalla doméstica por un cortacésped, con bastante mala leche y bastante humor británico. Su importancia histórica está en que demuestra que Llamasoft no sólo era velocidad y disparos: también podía convertir un problema vecinal en un juego de acción muy reconocible. La curiosidad es que la premisa sigue siendo tan absurda como efectiva.

Laser Zone (versión B) (1984, Commodore 64, Llamasoft)

La versión B de Laser Zone revisa la idea original con una lectura más dura y una capa audiovisual más rica. En la práctica, esto convierte un concepto ya muy directo en una experiencia más tensa y más controlada. La excentricidad no cambia: sigue siendo un juego de supervivencia y precisión, pero con más empaque técnico.

Matrix: Gridrunner 2 (versión B) (1985, Commodore 64, Llamasoft)

Aquí la secuela de Gridrunner adopta una forma más colorida y más elaborada, confirmando que Minter estaba refinando una saga propia a partir de la idea del grid y de los patrones de ataque. Su valor en la colección es doble: por un lado, muestra la evolución de la serie; por otro, deja ver cómo una misma fórmula podía reinterpretarse sin perder personalidad. La curiosidad es que, aun siendo una continuación, funciona casi como otro juego distinto.

Metagalactic Llamas Battle at the Edge of Time (versión B) (1986, Commodore 64, Llamasoft)

La versión B amplía la locura original y la hace más luminosa, más extraña y más elaborada en lo visual. Es uno de esos casos donde la colección de Evercade preserva no sólo el juego, sino también la manera en que Minter iba afinando una idea a través de distintos sistemas. La curiosidad, por supuesto, sigue siendo el propio concepto: un shooter espacial con llamas como centro del disparate.

Revenge of the Mutant Camels (versión A) (1984, Commodore 64, Llamasoft)

La secuela del clásico de los camellos mutantes no se limita a repetir la broma: la lleva a un terreno más agresivo y más complejo. Su importancia histórica está en que consolida uno de los iconos de Minter y demuestra que el autor sabía convertir un chiste recurrente en una saga con identidad propia. La curiosidad está en su planteamiento de “ahora les toca a ellos vengarse”, que no pierde fuerza ni décadas después.

Revenge of the Mutant Camels II (1985, Commodore 64, Llamasoft)

Esta segunda entrega insiste en el caos y en la extravagancia, con más capas de acción y una sensación de exceso muy deliberada. Es valiosa porque refleja bien esa etapa en la que Minter llevaba sus ideas al límite sin preocuparse demasiado por la normalidad del diseño. La excentricidad vuelve a ser el propio título: es imposible tomárselo como un shooter cualquiera.

Sheep in Space (1984, Commodore 64, Llamasoft)

Uno de los juegos más raros y más recordados del lote. Sheep in Space plantea una defensa espacial con ovejas en el centro del concepto y una presentación tan extraña como típica de Minter. Su valor está en mostrar que Llamasoft no sólo hacía shooters musculosos, sino también ideas absurdas llevadas hasta el final. La curiosidad es que su rareza temática acaba siendo más memorable que muchas propuestas más serias de la época.

Voidrunner (1983, Commodore 64, Llamasoft)

Voidrunner se presenta como el cierre de la saga Gridrunner y, en consecuencia, como una especie de destilado final de la obsesión de Minter por las cuadrículas y el combate frontal. Es importante porque concentra conceptos que el autor había ido afinando durante años: velocidad, presión y una lectura del espacio muy precisa. La curiosidad está en que permite llevar hasta cuatro naves a la vez, algo que ya apuntaba a una escala poco común.

City Bomb (1985, ZX Spectrum, Llamasoft)

La idea es tan simple como incómoda: un avión pierde altura y la única manera de salvar la situación es bombardeando los edificios bajo él. City Bomb resume bien el ingenio de Minter para transformar una premisa absurda en un arcade directo y reconocible. Su excentricidad está precisamente en eso, en convertir una emergencia aérea en una demolición obligatoria.

Superdeflex (1986, ZX Spectrum, Llamasoft)

Más depurado y seco que otros títulos de la colección, Superdeflex insiste en la idea del rebote y la precisión como núcleo jugable. Su valor histórico está en que condensa muy bien la faceta más puramente lúdica de Minter, menos ornamental y más centrada en el control del movimiento. La curiosidad es que un concepto tan pequeño siga funcionando como un desafío serio.

Llamatron: 2112 (1991, Atari ST, Llamasoft)

Ya en 16 bits, Llamatron: 2112 funciona como un homenaje explícito a los arcades clásicos de los 80, pero pasado por el filtro delirante de Jeff Minter. Su importancia es grande porque recoge la herencia de sus primeros juegos y la reinterpreta con más margen técnico y un lenguaje visual más atrevido. La curiosidad está en esa mezcla de homenaje y desmadre, con criaturas peludas y caos digital en la misma pantalla.

Revenge of the Mutant Camels (versión B) (1992, Atari ST, Llamasoft)

La versión ST de la venganza de los camellos no es un simple cambio de aspecto: gana color, escala y una lectura más amplia del juego. Es una de las piezas más interesantes de la colección para ver cómo Minter actualizaba sus ideas sin perder el humor ni la agresividad. La excentricidad sigue intacta, pero ahora luce con más ambición técnica.

Super Gridrunner (1993, Atari ST, Llamasoft)

Super Gridrunner es la culminación de una de las sagas más emblemáticas de Minter: una relectura más rápida, más brillante y más vistosa del concepto original. Su valor coleccionista es alto porque cierra el círculo entre el Gridrunner primitivo de 8 bits y la forma más evolucionada de la idea. La curiosidad está en que, pese al salto técnico, sigue respirando el mismo nervio que en los primeros años.

Qué hace especial a este cartucho de Evercade

  • Incluye 27 títulos, una de las selecciones más amplias vistas en un solo cartucho de Evercade.
  • Reúne varias versiones de un mismo juego para comparar diferencias técnicas y estilísticas entre sistemas.
  • Forma parte de la línea Home Computer y se presenta en estuche azul con manual a color.
  • Su enfoque prioriza la preservación de una etapa concreta de la informática doméstica europea y del catálogo clásico de Llamasoft.

Para el coleccionista, uno de sus mayores atractivos está en esa mezcla de antología de autor y documento de época. No es solo una recopilación de juegos llamativos; también es una forma de seguir la evolución de Minter a través de máquinas muy distintas y de observar cómo cambiaban sus ideas al pasar de un sistema a otro.

Compatibilidad en Evercade y experiencia de juego

Llamasoft Collection es compatible con los modelos Evercade Original, Evercade VS y Evercade EXP, además de otros dispositivos de la familia que aceptan cartuchos de la marca con el firmware actualizado. Su planteamiento responde al formato horizontal clásico, así que no utiliza modo TATE. Eso encaja con el tipo de juegos incluidos y con la intención de respetar su presentación original dentro del ecosistema Evercade.

Una pieza muy sólida para coleccionistas de Evercade

Llamasoft Collection destaca como uno de esos cartuchos que justifican bien la vertiente física de Evercade. Reúne una figura clave del videojuego británico, ofrece variedad real entre plataformas y presenta un conjunto con valor histórico, no solo sentimental. Para quien coleccione la línea Home Computer, es una referencia clara dentro del catálogo publicado hasta la fecha.

Si quieres ampliar el contexto de esta edición, en el artículo principal sobre Evercade de la web puedes encontrar la historia de la marca, sus distintos modelos y un repaso a todos los cartuchos lanzados hasta 2025. Es una lectura útil para situar esta colección dentro de la evolución completa del formato.




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